EL SEMINARIO EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO POR LA CRISIS SANITARIA

Al igual que ha ocurrido con tantas instituciones eclesiásticas, así como también instituciones civiles, familias u organizaciones de diversa índole, la vida de nuestro Seminario Diocesano se ha visto inevitablemente afectada por la crisis sanitaria del covid19. Desde el inicio de la crisis, los seminaristas menores tuvieron que marcharse con sus familias y, poco después, se dio a los seminaristas mayores la opción de hacer lo mismo. Como consecuencia de ello, una parte de la comunidad ha pasado el confinamiento en el hogar familiar, y otra ha permanecido en el seminario. A tal efecto se han tenido que implantar en esta institución las medidas preventivas indicadas por las autoridades civiles, en lo que se refiere al distanciamiento social (con particular cuidado en la capilla y en el comedor) y la desinfección; así como por la autoridad eclesiástica, en lo que concierne a las celebraciones litúrgicas. 

 

Lógicamente, la formación académica en el Centro de Estudios Eclesiásticos pasó, desde la declaración del estado de alarma, a ser sustancialmente no-presencial. Y, asimismo, las actividades semanales de práctica pastoral también hubieron de interrumpirse (de hecho, los seminaristas tuvieron que regresar anticipadamente de los distintos lugares de la Diócesis a los que se habían desplazado para desarrollar la campaña del Día del Seminario). A pesar de todo, en estos meses de confinamiento se ha tratado de mantener en el Seminario Mayor, en la medida de lo posible, el ritmo propio de esta institución, en la que la formación no es solamente académica, y en la que la vida comunitaria, inherente a todas las dimensiones de la formación, resulta esencial. 

 

Han sido meses en los que se ha hecho hincapié en la oración comunitaria, especialmente de intercesión por el fin de la pandemia; así como en el estudio personal. Asimismo, se ha continuado con el programa de formación humana y espiritual, tratando de que también aquellos hermanos que se encontraban fuera del recinto del Seminario pudiesen participar de estos medios formativos. 

 

Quedarán para el recuerdo acontecimientos singulares a los que nos ha impelido el estado de alarma, como haber vivido todas las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa en la misma iglesia del Seminario (en lugar de en la Catedral, como ha venido ocurriendo durante años), observando para ello las disposiciones de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y las indicaciones del Obispo diocesano. O también el haber tenido que celebrar a puerta cerrada la oración por las vocaciones, en la víspera del Domingo IV de Pascua (o Domingo del Buen Pastor).

 

Han sido meses en los que, a la preocupación diaria por la evolución de la pandemia y por la situación de amigos y familiares, se ha unido el deseo de mantener el ritmo de vida de seminario, impulsados por la oración y la celebración de los sacramentos. Ahora, desde inicios de la semana pasada, en la que nuestra provincia entró en la fase 1 de la llamada “desescalada”, la comunidad del Seminario Mayor está ya casi al completo, afrontando ya la recta final del curso, y viviendo también acontecimientos especialmente gozosos para el Seminario y la Diócesis, de los que informaremos en próximas noticias.

 

EXCMO. Y RVDMO. SR. DR.
D. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES
OBISPO DE ALMERÍA

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