RETIRO DE ADVIENTO EN EL SEMINARIO MAYOR

El sábado día 30 de noviembre, festividad del apóstol San Andrés, y víspera del I domingo de adviento, la comunidad del Seminario Mayor vivió su anual retiro de adviento, preparándose así espiritualmente para vivir este tiempo con la intensidad y disposición que requiere, en el mismo pórtico de entrada del mismo.

 

El encargado de dirigir el retiro fue D. Javier Ocaña Gámiz, rector del Seminario. La primera meditación comenzó a las 10:00 y tuvo por tema la humildad como virtud indispensable para vivir plenamente el adviento ante el misterio del Dios que en su abajamiento se hace uno de nosotros. Para poder recibir y acoger al Verbo eterno hecho niño, se hace necesario disponer el corazón, eliminando de él todo apego desordenado a nosotros mismos, sabiendo que el combate para doblegar la soberbia y la vanidad requiere estar en guardia toda la vida y que esta vigilancia continua es necesaria para la conversión constante que todo cristiano debe ejercitar. La humildad es una virtud que no solo debemos pedir en nuestra oración, sino que hemos de cultivar, fiados en la gracia de Dios, poniendo en práctica los medios humanos necesarios. Terminada la plática, fue expuesto el Santísimo Sacramento para orar ante la presencia sacramental de Jesucristo, en un propicio clima de recogimiento. Tras la bendición y la reserva, la santa misa se celebró a las 13:15 unida al rezo de la hora intermedia. 

 

A las 16:30, estando ya litúrgicamente en el I domingo de adviento, D. Javier pronunció la segunda meditación que, retomando lo expuesto en el comienzo del retiro, tuvo como tema el crecimiento en el amor de Dios como respuesta al amor que Él nos manifiesta admirablemente en la encarnación y la natividad del Señor. De esta manera entroncaba con la meditación de la mañana, pues la humildad es necesaria para despojarnos de lo que estorba al amor de Dios, que solo puede crecer en el corazón humano en la medida en que este se libere de apegos y afectos desordenados. A continuación, y para concluir el retiro, se procedió al rezo del santo rosario, comenzando así el adviento de la mano de María, la humilde sierva del Señor, y modelo acabado de amor de Dios.

EXCMO. Y RVDMO. SR. DR.
D. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES
OBISPO DE ALMERÍA

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